Cesárea por sorpresa – Parte I

Cesárea por sorpresa Parte I
Cuando pensaba en cómo iba a tener a mi bebé, nunca me hubiera imaginado cómo acabó y se desarrolló el día. La semana, en realidad. Mi parto fue provocado y acabó en una cesárea por sorpresa. Os cuento las peripecias (por llamarlo de alguna manera) que pasamos hasta que llegamos finalmente al desenlace que nadie (sobre todo yo) quería.

Llevaba días enteros con contracciones bastante regulares pero aún muy espaciadas. Las estuvimos controlando tanto en tiempo como en intensidad para ver si en una de éstas, teníamos que correr al hospital. Así pasé, aproximadamente una semana, buscando información en Internet como loca, viendo vídeos de Youtubers que han grabado sus partos, para ver si mis síntomas se parecían en algo… pero no.

Llegó el lunes, 31 de octubre. Esa noche, la del domingo al lunes, la pasé con contracciones cada 20 minutos, durante toda la noche hasta que (sin haber pegado ojo) por la mañana, bajaron a 7-9 minutos. No cesaban. Por lo tanto, cuando mi pareja se despertó por la mañana para ir a trabajar, comentamos la jugada y decidimos ir al hospital. A parte de un día de trabajo, no perdíamos nada y nos quedaríamos más tranquilos.

Llegamos. A todo esto, yo ya había expulsado el tapón mucoso y solía notar las braguitas mojadas de vez en cuando, pero nada que me hiciera indicar que había roto aguas. Y ni hablar de una fisura (¿por qué nadie explica esa posibilidad?). Todo el mundo decía que cuando pasaba te enterabas… Y yo no me había enterado de .

Monitores y revisión

Volviendo al Hospital… llegamos y me pusieron en monitores, las contracciones seguían igual y estaba dilatada de 1 centímetro. Después de un buen rato allí, el Doctor que había de urgencias decidió enviarnos a casa diciéndonos que podía ponerme de parto esa misma noche, como podía tardar algunos días más. Que volviera cuando las contracciones fueran cada 5 minutos o rompiera aguas. No me hizo ninguna ecografía, algo que en ese momento pasamos por alto, o dimos por hecho que sabía lo que hacía. Al fin y al cabo, él era el médico y nosotros un manojo de nervios. Después nos daríamos cuenta del error

Llegó el jueves, 3 de noviembre. Me tocaba consulta normal, monitores y revisión para ver cómo iba la cosa. Yo ya había salido de cuentas (el 1 de noviembre) y pasé toda la semana con contracciones cada poco tiempo, pero no llegaban a los 5 minutos “de rigor”. Además de la visita a urgencias del lunes y las contracciones que seguían en las mismas, todo normal, o eso creíamos.

Entré en la consulta pidiendo que me lo sacaran, había pasado toda la semana igual y sin poder dormir porque el dolor era cada vez más intenso. Le expliqué a mi Doctor (el que me había llevado el embarazo desde el principio) que creía haber expulsado el tapón mucoso. Miró la gráfica de los monitores, me hizo una ecografia, un tacto (¡ya estaba de 3 centímetros!) y dijo: “Creo que te voy a hacer caso”.

¿Cómo que ingreso?

En ese momento todo se paralizó. Me quedé blanca y con la risilla nerviosa le dije que había sido una broma. Me dijo que lo iban a preparar todo para inducirme el parto. ¿Por qué? Porque al hacerme la ecografía vio que tenía muy poco líquido amniótico. Es decir, había una gran sospecha de una posible rotura de bolsa. Le explicamos lo que nos había pasado el lunes, el Doctor que nos había atendido y me dijo que no nos preocupáramos. Pero que nos quedábamos.

Ingresaba para inducción del parto.

(CONTINUARÁ…)

Aitziber Minguez

Periodista digital especializada en Moda y Tendencias. Márketing Online. Y ahora también mamá.